Devocionales

El poder de PARAR

Laura Bailey 31 de enero de 2020
No te apresures en tu corazón a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios. Eclesiastés 7:9 (RVA-2015)

Soy una pelirroja natural.

Sí, los estereotipos se aplican a mí. ¿Tienes un temperamento fuerte? ¡Sí! ¿Lengua de fuego? ¡Sí! Despertar a esta fiera es peligroso – en cualquier momento puedo estar rebosando de felicidad o hirviendo de ira.

Cuando me votaron la persona “más franca” en mi último curso de secundaria, llevé como una medalla de honor mi reputación de hablar de forma descarada e impetuosa, diciendo casi cualquier cosa que quisiera en cualquier momento que quisiera. Encima, lo consideraba mi prerrogativa.

¡Oh, las locuras de la juventud!

El rey Salomón sabía de las conductas inmaduras e insensatas y sus consecuencias. De joven, él le pidió a Dios un corazón sabio y entendido (1 Reyes 3:9) - una petición que Dios le concedió. Aunque la Biblia se refiere a él como una persona sabia (1 Reyes 4:30), Salomón participó en conductas poco sabias durante su vida. No obstante, él escribió Eclesiastés, un libro rico en consejos y aplicaciones.

Mientras navegaba por este libro, el Señor tocó profundamente mi corazón. Al meditar un poquito en nuestro versículo clave de Eclesiastés 7:9, No te apresures en tu corazón a enojarte, porque el enojo reposa en el seno de los necios, sentí el peso conocido de convicción.

Durante muchos años las circunstancias, en lugar de una buena conciencia, dictaron mi manera de responder a cualquier cosa, o a quienquiera, que estaba a mi alrededor. La idea de simplemente “vive y deja vivir” nunca pasó por mi mente. Solté lo que pensaba en el momento, ignorando el impacto de mis palabras sobre otras personas y el daño causado a mi testimonio. Necesitaba y quería cambiar. Recién cuando empecé a P.A.R.A.R., mis relaciones interpersonales mejoraron poco a poco y las cadenas de la hostilidad que ataban mi corazón empezaron a desprenderse.

¿Qué significa P.A.R.A.R.?

Practicar la Paciencia

La paciencia no es algo natural para la mayoría: nosotras queremos lo que queremos y lo queremos ayer. Esperar un momento antes de reaccionar y ser paciente durante un encuentro podría evitar una vida de remordimiento.

Ajustar mi Actitud

Ajustar nuestra perspectiva o cambiar nuestra actitud obra una diferencia tremenda en como afrontamos una situación. En lugar de tener los puños preparados para luchar, estar abiertas y dispuestas a dar una ofrenda de paz de vez en cuando. No podemos controlar lo que nos ocurre pero podemos controlar nuestra reacción.

Reconocer la Realidad

Muchas veces, para mi vergüenza, me he metido en situaciones sin conocer todos los hechos. Antes de lanzarnos comentando o hablando de una supuesta injusticia, debemos parar y examinar todas las perspectivas, evaluando los hechos y seleccionando/separando las opiniones de la verdad del asunto. En hacer esto, suavizamos los diálogos potencialmente explosivos que causan ofensas innecesarias.

Alejarme del Asunto

Salir al aire libre funciona de maravilla. Inmediatamente, mi estado de ánimo mejora. El aire puro es como un bálsamo que calma mi temperamento tumultuoso. Quizás salir afuera no es siempre una opción pero intenta alejarte de la situación. Muchas veces, el dar un paso físico hacia atrás, nos suele traer claridad mental y estabilidad emocional.

Respirar y Mantener la Calma

A menudo, lamentablemente, en el momento de un conflicto, el pensar con lógica cede a las emociones negativas. Tomemos tiempo para respirar y mantener la calma, utilizando las estrategias ya mencionadas y, sobre todas las cosas, pidiendo al Espíritu Santo entrar en la conversación.

Ensayar y repasar estos cinco pasos, aunque sea solo uno de los pasos, me ayuda a controlar mis emociones y ajustar mi actitud antes de “meter la pata”. Confieso que por causa de mi orgullo y soberbia, he dado opiniones inoportunas y he insistido en tener la última palabra, rompiendo y destrozando muchas relaciones como resultado. Ya no quiero ser esa persona. En vez de seguir así, me esfuerzo por ser una mujer llena de y controlada por, el Espíritu Santo en cada situación.

El mundo mira a los cristianos. Nuestra actitud debe reflejar la de Cristo, no a nuestra cultura ni a la actitud de quien nos ha ofendido. La próxima vez que te encuentres en una situación tensa donde los temperamentos se están calentando y sería fácil perder la paciencia y lanzar fuego con la lengua, lo mejor es P.A.R.A.R. un momento.

Padre Celestial, ayúdanos a P.A.R.A.R. antes de reaccionar. Ayúdanos a frenar y controlar nuestro temperamento, renunciando nuestro orgullo para poder hablar palabras de amor y paz. En el Nombre de Jesús, Amén.

VERDAD PARA HOY

Proverbios 15:4, La lengua apacible es árbol de vida, pero la perversidad en ella es quebrantamiento de espíritu. (RVA-2015)

Santiago 1:19-20, Sepan, mis amados hermanos: Todo hombre sea pronto para oír, lento para hablar y lento para la ira porque la ira del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios. (RVA-2015)

RECURSOS ADICIONALES

Si has disfrutado hoy de la lectura del devocional de Laura Bailey, echa un ojo a otro de sus devocionales, titulado Confiando en Dios en las épocas de sequia, en nuestra página web.

REFLEXIONA Y RESPONDE

Piensa en la última vez que te enojaste. En el futuro, ¿cómo podrás cambiar tu reacción?

Durante esta semana, intenta P.A.R.A.R. un momento cuando empiezas a notar que vas a perder la calma o te sientes molesta. Mantén a tu lado tarjetas con versículos bíblicos que te ayuden a contener y controlar tus pensamientos y dominar tu lengua. ¡Únete a la conversación en los comentarios abajo!

© 2020 por Laura Bailey. Derechos reservados.

Estamos agradecidas a nuestras voluntarias por su trabajo realizado en la traducción de este devocional al español. Conócelas aquí.

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